7/09/2009

¿Y que hay de los mormones?

Un vídeo gracioso, donde a los mormones se les paga con la misma moneda. Aunque el mismo ejemplo también podría aplicar para los Testigos de Jehóva, o los predicadores evangélicos.


7/08/2009

Lo Normal

Decir que algo es bueno porque es "normal" corresponde a una falacia. Lo normal no es garatía de funcionalidad, simplemente es garantía de que corresponde a "lo común" (y esto tampoco es garantía de funcionalidad, por supuesto).

En una nota leemos que en Brighton una madre, devota de profundas creencias católicas, se niega a que el estado dé en adopción a su hijo de diez años a una pareja gay, bajo el argumento de que desea que su hijo se críe "...con una familia normal” porque teme que el niño sea "inducido a un estilo de vida no acorde con sus creencias"; dicho sea de otro modo más específico, como dijo una amiga de la madre creyente católica "la madre preferiría una familia católica, o al menos que fuera heterosexual". Cabe mencionar aquí (porque realmente vale la pena mencionar esto), que el estado londinense retiró al niño de diez años de su madre debido a que esta es mentalmente incompetente para su crianza, debido a que sufre de depresión a causa del maltrato que se vivía en su matrimonio (santo católico y heterosexual normal, por supuesto).

Desconozco como sean las leyes londinenses en este caso, si le den a la madre el derecho de escoger a los padres adoptivos de su hijo o que dicha decisión solo competa única y exclusivamente al estado inglés sin la intromisión de su madre. Sin embargo, sea como sea, a esta madre bien podría asesorarsele en materia de sexualidad humana, con el objetivo de que se informe y así se pueda dar cuenta de que la homosexualidad no es ningún estilo de vida o algo que pueda aprenderse, sino una construcción compleja de la sexualidad humana, como también lo es la heterosexualidad y bisexualidad, que no es elegible y en la que intervienen numerosos factores biológicos, endocrinólogicos, psicológicos, sociales, culturales, ambientales... y que por lo tanto su hijo no podría "volverse" gay de ningún modo (porque asumo que ese es su "temor" principal). Sin embargo como éste tipo de católicos son profundamente tercos, obstinados e insistentes a mantener sus posturas, aunque sean de falsedad y se contrapunteen con la evidencia científica (y prueba de ello es que dicha madre católica ha amenazado con recurrir a los tribunales), entonces los argumentos bien pueden tornarse más duros y ácidos.

No me enfoco en su homofobia, la cual ha llegado a ser un grotesco distintivo de una buena parte de los católicos, sino en su profunda creencia de que lo "normal" es lo mejor. Como dije antes, lo "normal" no es sinónimo de funcionalidad; existen costumbres y actitudes consideradas "normales" cuando en realidad constituyen formas disfuncionales que afectan el desarrollo infantil, a veces dichas actitudes rozan el límite de lo inmoral. Por ejemplo, en muchas culturales occidentales se considera "normal" recriminar fuertemente al niño que llora, por el hecho de que "los hombres no lloran"; dicha actitud afecta el desarrollo del niño, y de adulto será una persona que reprima su dolor, sus sentimientos, lo que a fin de cuentas se traducirá en hostilidad, dureza y neurosis.

La creencia católica es considerada como "normal", de hecho un elemento infaltable en "la familia". Sin embargo la creencia católica podría ser una de las peores instrucciones que el niño pueda recibir: niega y tritura la sana enseñanza racional y la suple por una serie de mitos incomprobables al grado de hacerlos pasar como "verdad", recurre a la táctica del miedo para imponer sus doctrinas como hablarles de infiernos de fuegos eternos o de la ira ardiente de "dios", les enseña a ser insensibles e inquisidores hacia todo aquello que no forme parte de la doctrina católica sin darles buenas razones éticamente sustentables, tan solo porque "dios así lo dice" o "porque es la naturaleza divina". Y, con lo extremadamente querendona que ha sido la iglesia católica con los niños, entonces la enseñanza católica no puede considerarse, a mi juicio, funcional. Como ya lo ha dicho Richard Dawkins "me temo que la religión es un parásito de la moral". Pero no nos vayamos tan lejos para probar que la creencia católica a pesar de ser "normal" no es signo de funcionalidad y en cambio puede presentar varios signos de disfuncionalidad, vayamos a la vida de esa creyente católica ¿le sirvió a esa madre su creencia católica para que en su matrimonio no hubiera maltratos? ¿la hizo mejor persona, cuidadora para su hijo? Evidentemente no, por algo se lo quitaron.

Por último hablemos de "normalidad heterosexual". El mismo argumento: lo normal no es garantía de funcionalidad. Sin embargo, a diferencia de la creencia católica, el entorno heterosexual podría ser funcional o disfuncional para el niño, y viceversa, el entorno homosexual puede ser funcional o disfuncional para el niño; cosa que no pasa con el catolicismo, donde la disfuncionalidad siempre esta presente. A lo que me refiero es que existen padres heterosexuales que son muy buenos cuidadores, y existen otros muy malos que no son aptos para criar niños porque los abandonan, los violan, los venden, los maltratan. Y viceversa, también existen padres homosexuales que pueden ser muy buenos cuidadores asi como también pueden existir otros que no sean aptos para ser padres. El parámetro de funcionalidad no lo da la orientación sexual de los cuidadores o el tipo de pareja, lo da la aptitud para ser padres que es en base a la salud mental de los individuos en cuestión.

La palabra normal es engañosa.

7/06/2009

Después de todo...

Por fin acabaron las elecciones. No fue la gran cosa, afortunadamente.

La buena noticia es que el PAN, partido de extrema derecha y muy afiliado a la iglesia católica, perdió muchísimo en estas elecciones a alcaldes, diputados y gobernadores. Por ello podemos estar seguros de que por lo menos en un período de tres años las cosas no se pondrán más peor de lo que están ahora.

La mala, y es la misma de siempre, es que el PRI volvió a ser mayoría, y los partidos innovadores que sí se vieron comprometidos con México o ganaron muy pocos puestos, prácticamente marginales, o están en riesgo de desaparecer. Vaya sorpresa: cuando se hartan del PAN van con el PRI, cuando se hartan del PRI van con el PAN y así sucesivamente... nunca sopesan otras opciones más alla de las dos. A pesar de que él PRI es un partido completamente impredescible en su ideología (un día es de derecha y otro de izquierda, otro es tibio...), por lo menos da gusto que (y repito, por lo menos) es un partido abierto a la negociación.

Y bueno, como dicen por ahí: Aquí se rompió una taza, y cada quién para su casa.

Los Torquemadas de Junio ya están disponibles; vayan a la imagen de "Torquemada" de este blog o pinchen aquí para que puedan votar.


7/05/2009

Día de elecciones

Nada especial, al menos aquí.

Para algunas personas, votar significa "hacerlo por el menos peor, por el que robe menos"; para otras más votar significa "hacerlo por aquél que tiene un discurso pro por los que menos tienen, aunque el discurso suene excesivamente idealista, en realidad tirando a lo irreal", esto cobra importancia si tomamos en cuenta que el porcentaje de adinerados existentes en México corresponde a menos del 10% de su población total, mientras que 70% viven en condiciones de pobreza de las más diversas tonalidades, y el resto queda en medio; para otras votar es solo cuestión de azar, o sea "votar por el partido que más me gusta por x o y razón" o "votar por el otro porque el que actualmente está no hace nada"; pero, especialmente en estas elecciones, votar significa "anular".

No es por "pecar" de presumido, pero en México somos realmente pocos los que nos tomamos la molestia de razonar nuestro voto, los que nos molestamos en analizar la ideología de determinado partido, los que no nos dejamos llevar por peligrosos eufemismos que adoptan ciertos partidos - ya no solo son los de derecha - como "los valores de la familia" o "la familia base de la sociedad" o "la vida humana valiosa", los que no nos dejamos llevar por el discurso más fóbico que proclama "inmoralidad de uno u otro partido" sin ver la evidencia o pruebas de ello. Mucho se le ha criticado a la sociedad mexicana, precisamente por ser en su mayor parte "primitivista", "impulsiva", y la mejor prueba para ello es que tuvieron que arrear a las personas para que apenas y fueran a votar; la mayoría de los candidatos no solo sacaron las mismas propuestas de siempre, sino que fueron las mismas propuestas vagas de siempre, realmente poco distintivas de su ideología, propuestas que podría proponer cualquier candidato tanto de derecha como de izquierda: seguridad, empleo y obras viales. Y hasta eso, generalmente los políticos mexicanos al llegar al poder se comportan de dos maneras: durante la mayoría de su período no hacen nada - o, de hacerlo, generalmente es para perjudicar -, y cuando llegan los últimos momentos de su mandato hacen cosas por la ciudadanía, cosas muy muy cortas para lo que realmente prometieron, como recarpetear calles y carreteas, pintar banquetas y parques, cortar el césped de los mismos y mini-programitas de empleo temporal o ferias del empleo donde los "buenos empleos" piden mucho y los que no suelen ser una completa basofia de explotación. Por eso no extraña que hayan surgido los autoproclamados anulistas: gente harta de que los políticos les vean la cara de tontos.

Pero, como ya había apuntado con anterioridad, es más tonto pretender que los mismos partidos de siempre "cambien" su política, es más tonto quejarse de que no hay cambios y siempre votar por los mismos de siempre con los que no hay cambio. Los anulistas pueden tener razón en molestarse, en protestar, pero ciertamente no hacen lo correcto, no cuando todavía hay más opciones donde escoger... pero bueno, de aquí a que entiendan eso. El IFE, el máximo ex-organismo ciudadano encargado de velar por los procesos electorales estuvo insistiendo demasiado por radio, tv e internet en que es muy importante votar, no abstenernos o anular el voto, que "no debemos esperar cambios por parte de los políticos" (sí, ese anuncio cínico donde salen dos chicos y donde uno admite que "eso de esperar a que uno cambie las cosas pos esta cabrón")... pero a la hora de la hora el menos comprometido en realizar las elecciones fue él mismo: las casillas abrieron más tarde de lo que originalmente se tenía previsto (8:30 am se abren, pero se abrieron alrededor de las 9:30 am), les faltaba mucho personal a tal grado que pedían a los electores sí alguien quería echarles una mano siendo funcionario de casilla; los que insistían e insistían fueron los menos comprometidos.

Si a eso le agregamos que la mayoría de las personas no tenían ni la más remota idea sobre donde tenían que votar, que y que iban a elegir debido a una mala organización de las casillas, entonces... híjole, como dicen por ahí: solo resta esperar.

Podrán decir que soy de las personas que nada más se quejan y no propone nada al respecto, pero la verdad es que ya ha habido propuestas y sugerencias por parte de los ciudadanos, pero lo que hacen con dichas propuestas es votarlas al olvido. De todos modos, confío en que tiempos mejores vendrán, no se cuando ni cómo, pero deseo creer que así será. Si no gana el mejor, bueno, que por lo menos gane el menos peor.